lunes, 26 de octubre de 2009

El tito Carlos

Carlos, que debe ser como Carlitos Alcántara pero con menos pelo, más fondón y con una hipoteca, termina siempre cada edición de la serie española más laureada de la historia (Cuéntame), este dato me lo invento porque a ciencia cierta sólo sé que es la más cansina, con una moralina que ni Hans Christian Andersen después de irse de chatos con Leopoldo María Panero. Carlitos, el que supongo amargó la existencia a don Antonio titubeando con la heroína en la Movida ,acabó por mutar, casi como toda su especie, a un miembro oficial del progretariado almodovariano, algó así como la cuarta internacional de la tontuna.
Sin embargo, si Carlos estuviera hoy, aquí y ahora, narrando cual Manolo Lama de la democracia española las últimas jugadas de la política patria, no tendría más remedio que concederle mi aplauso y darle la razón. En el 78, que diría el antes imberbe Alcántara, España se afanaba por vencer sus prejuicios y discutir airadamente la cuestión del aborto y las autonomías. 30 años después, o 31, los sobrinos del tío Carlos nos damos cuenta de que España no avanza.
Ahora las "manifas" (se darán 1.000 euros al que localice y mate al inventor del término) ya no son cosas de grises y rojos, ni de blancos y negros, si no que hay desde perros falderos hasta mujeres con laca (no, la reina no, aunque tiempo al tiempo). Lo cual, la verdad, es un alivio. Manifestarse ya no es un monopolio de nadie . Sin embargo, no sé si ponerse a discutir otra vez el aborto o el poder de la autonomías sirve para algo. Tal vez con Carrillo y Fraga dando todavía coletazos es probable que muchos no se hayan enterado de que estamos en (póngase voz de vocoder) siglo XXI. No sé quien se empeña en que España no avance y siga discutiendo tres décadas y dos reapariciones de Hombres G después los mismos temas. El caso es que el tío Carlos estará frotándose las manos, con ésta España tiene para rato.

1 comentario:

  1. Eeeee, cuidadín con mentar a la reina eh? :p

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