viernes, 6 de noviembre de 2009

Cuanto derroche

Me gusta Australia. No sólo porque puedas hacerles el chiste pues me la agarras con la mano a todos sus habitantes, que también, si no porque me producen una simpatía innata desde que tengo uso de razón. Que bonicos son los australianos y los curas con sotana, aunque de esos action man mandados por dios para custodiar el sentido de la vida y perpetuar así el viejo sistema no versará este artículo. Tampoco de los australianos, pero vaya por delante mi simpatía hacia un país que no nos lleva ante los tribunales internacionales por reponer compulsivamente las dos primeras películas de Cocodrilo Dandee (incluso después de que un observador internacional atestiguara ante la Haya que los españoles habíamos inventado un chiste de los de se sube el telón al respecto de dichas cintas).
El caso es que yo hoy quería volver a escribir porque un amigo fotógrafo, tahoísta, por lo que creo, y del Madrid, me acaba de regalar un proverbio chino que ni Sánchez Dragó después de montar su propio fumadero de opio. La enseñanza dice así: "si a tu edad tienes dinero, es que no tienes tiempo para gastarlo". No sé en qué parte estoy más desacuerdo. Si en la de que hace falta mucho tiempo para ganar pasta o en si hace falta tiempo para gastar dinero. La primera se resuelve atendiendo a los camellos, actores porno, el tipo que se inventó el facebook o esos privilegiados que son capaces de dar el pelotazo con ideas que parecen absurdas pero que cuando se forran te dejan con la misma cara de tonto que cuando Esteso descubrió que no sólo Angelie no era sueca, si no que además tenía el miembro más grande que el suyo. Aunque aún así podría decir que en esta parte tiene razón, hay que sudar mucho para ganar un sueldo, cuando se gana.
Ahora bien, lo que no estoy dispuesto a asumir es que haga falta mucho tiempo para gastar dinero. Atendamos por ejemplo a un joven medio o a medio joven, que sale un jueves con sólo 20 euros en el bolsillo y un condón por si las moscas. Bien, nuestro joven fanstasma medio, se gastará en el mejor de los casos 2 euros en ir y volver en metro, tres cincuenta en una porción de pizza en un local de italianos que tiene una camarera guapa, 1,60 por una litrona de Mahou Tsetung en los chinos, 1 euro extra cuando repitas con una lata, 4 euros en una cerveza cuando decidas ir a un bar de moda para ver si se cuece algo... Antes de que el joven quiera darse cuenta de que aquel grupo de erasmus aprovechó su visita al baño para largarse, sin que las malditas gabachas hubieran esperado a que les dejara explicar la gracia de "cambiar el agua al canario", se habrá quedado sin dinero. No todo es tan malo, cuando derrotado, hastiado y sin presupuesto el joven medio se encamine a la puerta siempre habrá algún amigo que salga de la nada, que se le acerque, que le de una palmada en la espalda y pinte en la noche una sonrisa conciliadora. "Oye macho ¿no tendrás un condón?". Vete a la mierda.

3 comentarios:

  1. Sí, el dinero se va rápido y cuantos más vicios más rápido. Y sí, generalmente cuesta de ganar. Y vale, ahora que estamos de acuerdo, me cuentas el chiste de "pues me la agarras con la mano"???

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  2. Don Javier Sexagenario15 de noviembre de 2009, 8:13

    No te lo sabes chimita???
    Tu que haces cuando en los botellones el señor Torres nos los cuenta todos una y otra vez teniendo siempre la misma gracia....?jejejeje

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  3. lo del condon se tolera,pero y el que viene y te dice "invitame a una copa" ay amigo con ese no contabas

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