viernes, 11 de diciembre de 2009

¿Juego limpio?

El cielo clamaba su venganza. Rayos y truenos andorranos serpenteaban al tiempo que ella silueteaba su angosta figura en la ventana. La imagino acariciando al perro más feo del mundo creyendo haber planeado el golpe definitivo al fisco nacional y a las cremas depilatorias para bigotes. Orgullosa de su pasado deportivo, incluso delirando al creerse la mujer más fuerte del circuito hasta la llegada de las Williams, Arancha Sánchez Vicario se creía a salvo de retenciones en las rentas. Sin embargo, a ese país exento de impuestos no le llegaban las noticias que se cocían aquí, al sur del sur de la frontera.
Amigos, no admito contemplaciones, odio a la gente hipócrita y hoy por hoy (SER copyright no se enojen señor don Francino) la coronela del funesto ejército de los hazloquedigoperonoloquehago es la señorona Vicario. He aquí otra de las moralinas por las que no os cobro: Lectores ,detesto el patriotismo exacerbado que rodea al deporte pero todavía me jode más que ese patriotismo sea sólo figurado. Hacienda reclama a la extenista casi 4 millonacos de euros (un euro por cada parado) que birló, esperemos que no con su frugal sensualidad, a todos los españoles, sí, a todos, al no contribuir con sus impuestos pero si beneficiarse de nuestros esfuerzos.
Lo peor es que la tenista hace unos días se permitió decir que Agassi había hecho muchísimo daño al tenis (palabras textuales de una fraudulenta) por reconocer haber consumido drogas y haber jugado con peluca (Chapeau señor Andrea). FALSA, que eres una Falsa . Perdonen este arrebato dragqueen choni de barrio que me ha poseído, pero no lo soporto. Deberían poner los puntos sobre las íes en estos asuntos, lo mismo que a esos integristas de la fórmula uno que vienen a amamantar el ardor guerrero nacional aupando al callejón de la gloria a Fernando Alonso. Es vomitivo que estos mamones, con perdón del resto de mamíferos, vengan a darnos lecciones de patria y se conviertan en el orgullo de España por sus gestas personales cuando fijan sus residencias en otros países para no aportan lo más mínimo a nuestras arcas. No os dejéis llevar por mi odio y penséis que todos son iguales. Mirad por ejemplo a Nadal, paga sus impuestos religiosamente en España y además no tiene a ningún calvo de la Sexta dispuesto siempre a un beso negro.

5 comentarios:

  1. tio, que bueno es leerte de buena mañana, coincido en todo...

    enorme lo del calvo de la sexta..jaja

    tu primo al!

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  2. tremendo macho, que duro debe ser tenerte como enemigo.

    Fer

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  3. Con pasión pero sin compasión,sigue asi...

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