viernes, 9 de abril de 2010

San César Vidal

Cuando sita Esperanza repartió como churros las licencias de la Tdt ya se podía prever que en la comunidad de Madrid el apagón analógico traeria consigo una versión digital del alzamiento nacional. Cómo está la tele... pensará alguno, si hace unos meses, yo me adscribía a los agnósticos del nuevo mesías de la clase obrera y su catecismo del yo por mi hija mato, obra cumbre de la estupidez humana, hoy rompo una lanza a favor de César Vidal. Un tío que, a juzgar por el volumen de libros que genera al año, no debe tener un sólo negro, si no que ha modo de potencia del XIX ,ha sometido a todo Zambia para sacar lustre a su nombre en las librerías (el más gracioso es uno en el que César Vidal recorre el sur de los Estados Unidos con gorro de Cowboy incluido).
Bien que hace, este pastor del odio en autoeregirse en salvador del descarriado rebaño de ovejas. Ayer, mientras un taxista cabrón me paseaba por las calles de Madrid, la radio del skoda felicia escupía la voz del bueno de César que en un afán por agradar a las hordas de tirantes rojigualdos venía a comparar la juventud descocada con la depravación. Llegué a casa, con el bolsillo lleno de cambio y la cabeza vacía de pensamientos.,Puse la tele y quiso el azar que lo primero que vieran mis ojos fuera la cara de don Vidal. No puede ser, me dije, y era, de nuevo las mismas gafas, de nuevo la misma cara bonachona salpicada de ira, la misma .
Lo reconozco, estaba ciego y me sané. Los milagros del señor César son evidentes: no sólo posee el don de la omnipresencia, no sólo multiplica los panes y los libros de bolsillo, si no que además ha venido a guiar al España, su pueblo elegido, por el desierto del libertinaje, hasta el reencuentro con la moral tradicional. Aleluya, él nos salvara de la Esteban, de Zapatero y del Barça de Guardiola.

2 comentarios:

  1. El libro que mencionas puede estar bien macho, supongo que sabrás de lo que va, hace un recorrido musical de jazz y blues por la productiva zona que comentas.

    Un saludo, Fer.

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  2. ¿Estabas ciego? ¿Tu? ¿Seguro? No creo...

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